SEÑALES QUE AVISAN DE UN TRASTORNO DE CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA)

Al contrario de lo que muchas personas piensan, un trastorno de conducta alimentaria (TCA) no consiste en estar excesivamente delgado o en tener sobrepeso. Más bien, es un problema en la relación con la comida y la propia imagen corporal, la cual suele estar distorsionada. Esto último no ocurre en el del trastorno por atracón. 

Los TCA más conocidos son: la anorexia nerviosa (AN), en el que destaca la restricción de la ingesta alimentaria como el principal patrón disfuncional. La bulimia nerviosa (BN), donde resaltan los episodios de atracones seguidos de una o varias conductas compensatorias (realizar mucho deporte, consumir laxantes o vomitar). Y el trastorno por atracón (TA), en el que encontramos episodios de atracones seguidos de un fuerte sentimiento de culpa y vergüenza.  

Tanto en la AN como en la BN, hay una preocupación intensa por engordar. En el TA, sin embargo, no tiene por qué darse esto. Para ampliar la información sobre los tipos de TCA que existen, léete nuestro artículo: https://introspectiapsicologia.com/trastornos-de-la-conducta-alimentaria-tca/

Si sospechas que alguna persona de tu entorno está atravesando un TCA, presta atención a estas señales:

1. Su relación con la comida ha cambiado.

Esto no siempre tiene por qué indicar que hay un problema. Podría ser que esa persona haya modificado ciertos hábitos por cuestiones de salud, como sucede con las intolerancias o las enfermedades digestivas. Sin embargo, si no hay ninguna cuestión física que esté influyendo, sí podría ser un síntoma de que algo no anda bien. 

Puedes observar que esa persona ya no consume alimentos que antes comía sin problemas. Ha dejado de comer hidratos de carbono: pasta, arroz, pan, etc, los cuales suelen ser dianas frecuentes de restricción de los que sufren AN y BN. Hace dietas restrictivas incluso estando en un bajo peso, y ya no disfruta comiendo como antes, se muestra incómodo y con ganas de irse.  

2. Cambios en el estado de ánimo.

Los trastornos de conducta alimentaria modifican los neurotransmisores del cerebro, los cuales se relacionan con nuestro estado de ánimo, la motivación, la energía y el apetito, entre otros.

Los principales neurotransmisores afectados son la serotonina (relacionada con el sentimiento de felicidad, la ansiedad y con las obsesiones) y la dopamina (asociada a la motivación, la energía y a la búsqueda de recompensa). 

Si esa persona se aísla más, está triste, muy irritable, apática o más nerviosa, y que ha dejado de hacer actividades que antes le motivaban, todo esto podrían ser signos de un inicio de trastorno alimenticio, si aparecen unidos a otros factores.

3. No va a planes que impliquen comer.

Antes acudía sin problemas a eventos como comidas, cenas y/o meriendas, y de un tiempo atrás, no va nunca y manifiesta que prefiere comer sola. Cuando sí asiste a una comida en grupo, se alimenta poco o pide comidas bajas en calorías como por ejemplo, una ensalada.

En casa puedes ver que come a escondidas, evita que le vean, come rápido para irse lo antes posible y/o se encierra en su cuarto para comer. 

Esto no son conductas a analizar de forma aislada. Para empezar a preocuparnos, tiene que darse un patrón repetido en el tiempo y recurrente, además de excluir otros problemas que nada tengan que ver con un TCA.

4. Cambio de peso. 

A veces es repentino, a veces no. Tampoco tiene por qué ser una condición sine qua non para que se de un trastorno de alimentación y así alármanos, aunque sí suele se un factor determinante.

Las personas experimentamos fluctuaciones en el peso y puede ser algo normal, pero si es un cambio de peso abrupto, sumado a otros factores que hayas podido ir alertando de los comentados en este artículo, sí habría que estar pendientes. 

5. Revisa las etiquetas de los alimentos.

Está pendiente de las etiquetas de los alimentos para ver la cantidad de calorías, azúcares y grasas que contiene aquello que pretende ingerir. O, por otro lado, se sabe de memoria las calorías que tiene cada alimento y las menciona; incluso llegando a advertir a otra persona, de la cantidad de calorías que va a consumir. 

6. Va al baño después de casi cada comida. 

Has notado que esa persona después de comer acude automáticamente al baño, pasa mucho tiempo allí y escuchas ruidos extraños; eso podría indicar que estuviera realizando algún tipo de purga como el vómito. 

Por supuesto, el simple hecho de que la persona vaya al baño después de comer no quiere decir que ya presente un trastorno de alimentación. Como con el resto de puntos anteriores, esto tiene que ser algo repetido en el tiempo y debe estar acompañado de otras señales.

7. Bajan el rendimiento académico y laboral. 

Debido a la constante preocupación por su cuerpo y por la comida, la cantidad excesiva de ejercicio físico y la falta de ingesta de nutrientes necesarios para nuestro organismo, estas personas acaban sintiéndose agotadas, exhaustas y con poca capacidad para concentrarse y mantener la atención, lo que les repercute en su productividad.

8. Signos físicos.

Aparecen problemas dentales, amenorrea (desaparición de la menstruación en el caso de las mujeres), sequedad en la piel, palidez, pérdida de cabello, inflamación de las parótidas (lo que hace que se le ponga al paciente cara “de ardilla”), y muchos más. 

La vestimenta puede sufrir un giro llamativo. Pueden empezar a vestir más ancho de lo que solían o dejan de ponerse ropa que antes lucían porque no se ven bien. 

¿Qué puedo hacer si veo estas señales en alguien cercano?

Si quieres ayudar a tu hijo, o a cualquier otro familiar, pareja o amigo, que creas que esté desarrollando un TCA, lo primero que tienes que hacer es no entrar en pánico, eso empeoraría la situación.

Aborda la situación desde la mayor naturalidad posible, ya que las personas que padecen estos problemas suelen mostrarse muy defensivas y a veces no tienen conciencia de la enfermedad. 

Evita los comentarios sobre su físico y la comida. Ten en cuenta que la persona que está sufriendo un TCA ya piensa suficientemente en su cuerpo y en lo que come o no. Meterle más presión solo empeorará las cosas, consiguiendo que esa persona se aleje de ti o se sienta muy culpable y se retraiga aún más. 

Contacta con un profesional especializado en el área para que te ayude a comprender mejor por lo que está pasando la persona y para que te de algún consejo sobre cómo ir actuando. Cuando veas el momento oportuno y sin forzar, anima a la persona a que busque ayuda, tanto psicológica como psiquiátrica, en el caso de que sea necesaria.  

Infórmate sobre el trastorno. Existen guías ya creadas en internet para ayudar a familiares, amigos o compañeros, de una persona que esté atravesando esa enfermedad. Os dejamos el enlace de una aquí:

https://www.acab.org/wp-content/uploads/2020/11/GUIA-FAMILIES.-CAST.pdf

Búscate un libro que te ayude a entender cómo funcionan los trastornos de conducta alimentaria. Hay algunos como: “Cómo un TCA te jode la vida”, en el cual la autora narra su propia experiencia con el TCA y te ofrece un punto de vista desde dentro, así comprenderás qué supone vivir con este problema. Otra recomendación es el libro: “Comiendo con miedo”, donde la autora ilustra la vida de una adolescente atravesando un TCA.

No dudes en contactar con nosotros si te sientes identificado o necesitas más información. ¡Estaremos encantados de ayudarte!

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