La importancia del refuerzo frente al castigo en la infancia

Educar a una niña/o, sin duda, requiere constancia y paciencia. En el día a día surgen pequeñas batallas que, en función del momento, pueden hacerse cuesta arriba (a la hora de comer, lavarse los dientes, ducharse, el momento de irse a la cama, salir de casa etc.).

Ante estas situaciones, hay dos estrategias básicas: premiar su buen comportamiento, o castigar el malo. A continuación, explicaremos cuál de estas estrategias es más eficaz, y qué tenemos que tener en cuenta a la hora de aplicarlas.

¿Qué es más eficaz: los premios o los castigos?

Los niños y las niñas, sobre todo los/as más pequeños/as tienen un instinto natural por explorar el mundo que les rodea, y por imitar aquello que hacen sus cuidadores o sus compañeros. En este ejercicio de exploración, a veces, hacen cosas que, desde nuestros ojos de adultos y desde las normas sociales, no están bien; sin embargo, la curiosidad y las ganas de explorar son cualidades muy positivas que deberíamos fomentar. La forma de mantener esta curiosidad intacta, a la vez que la orientamos hacia donde deseamos, es el refuerzo o los premios. 

Jorge es un niño de 5 años, muy creativo, le encanta dibujar, pintar con las manos y las manualidades. Durante la tarde, mientras jugaba en su habitación, Jorge decidió hacer un dibujo en la pared en lugar de en el folio, y en lugar de usar los lápices, utilizó el maquillaje que su madre guarda en el baño. Imagina que tú fueses la madre o el padre de Jorge: ¿Cómo habrías reaccionado?

Situaciones como la que hemos descrito se dan con mucha frecuencia en las familias con niños pequeños (y no tan pequeños). El punto de partida es entender que, no todo se puede siempre prever o evitar. La mejor estrategia que podemos seguir es premiar el comportamiento cuando es bueno, en lugar de castigarlo cuando es malo.

Con esto no queremos decir que el castigo sea malo y haya que evitarlo a toda costa, puesto que también forma parte del proceso de aprendizaje y, como veremos más adelante, hay situaciones en las que es necesario; pero sí que hacemos hincapié en que, la estrategia principal debe ser premiar en lugar de castigar.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de premiar a un/a niño/a?

Dependiendo de la edad en la que se encuentre, debemos enfocar los premios de una forma u otra:

  • Cuando son pequeños, los premios deseados, son generalmente materiales y a corto plazo (comer postre, jugar con la consola o ver los dibujos animados); sin embargo, no hay que olvidar que, también hay que usar refuerzos no materiales (elogiar su comportamiento o hacer actividades juntos).
  • A medida que van creciendo, lo recomendable es que se invierta la balanza; es decir, que sigan estando presentes los premios materiales, pero que se usen más aquellos que no son materiales, para favorecer la motivación interna. También es importante, en este punto, introducir premios a largo plazo; así, aprenden que, si mantienen un comportamiento durante un tiempo prolongado, pueden obtener premios mayores.

Si queremos que, María, que tiene 7 años, adquiera la rutina de lavarse los dientes, ir al baño y ponerse el pijama, empezaremos premiando cada uno de esos comportamientos por separado; a medida que adquiera el hábito, le daremos un premio, sólo si hace la rutina completa (por ejemplo, leyéndole un cuento antes de dormir).

¡Importante! 

Cuando un niño/a actúa en base al refuerzo, su atención está puesta en aquello que tiene que hacer bien, y se esfuerza en lograr ese objetivo, favoreciendo su motivación. En cambio, cuando actúa en base al castigo, su atención está puesta en aquello que no debe hacer, favoreciendo un sentimiento de miedo hacia una situación desagradable.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de castigar a una niña/o?

En muchas ocasiones, cuando los niños/as se portan mal, lo que buscan es captar nuestra atención, aunque sea en forma de regañina. Por tanto, lo mejor en estas situaciones es enseñarle que, con esa conducta, no van a conseguir aquello que quieren: nuestra atención. No prestar atención cuando un niño o niña se porta mal, es una estrategia muy eficaz para reducir esos comportamientos, y se conoce como extinción.

Si tu hijo/a tiene una rabieta en casa porque quiere ver la televisión, la mejor opción, es explicarle de forma serena, que no le vas a escuchar mientras se comporte así. Cuando cese la rabieta, puedes volver a prestarle atención.

No obstante, hay veces que no podemos ignorar el comportamiento si el niño/a está rompiendo algo, o causándose/le daño así mismo o a otra persona. En estas situaciones, si se emplea el castigo, hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • El niño/a tiene que saber las consecuencias que va a tener su conducta, antes de castigarlo.
  • El castigo no debe ser muy prolongado en el tiempo.
  • Hay que ser consecuente:se ha de poner un castigo justo, y cumplirlo hasta el final.

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3 comentarios en «La importancia del refuerzo frente al castigo en la infancia»

  1. Yo siempre he tenido dudas de si los premios realmente funcionan porque siento que mis hijos me torean. Me ha gustado mucho entender la extinción. A ver si consigo con vuestra ayuda que me obedezcan más.

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    • ¡Gracias por tu comentario Cristina!

      Los niños, generalmente, tienden a tantear donde están nuestros límites. Como dices en tu comentario, esto hace que pensemos que nos están toreando o que no nos respetan, lo que a su vez provoca que sintamos enfado. Los premios, necesitan estar acompañados de una estrategia que se adapte a cada caso en particular porque cada niño es un mundo y no existe un método que funcione universalmente. Por otra parte, también es muy positivo que madres y padres hagan ejercicios de gestión emocional para lidiar con los pensamientos y emociones desagradables que generan estas «pequeñas» batallas diarias.
      Si sientes que necesitas ayuda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del botón de «contacta» de la web.

      ¡Un saludo!

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