¿Es perjudicial mi consumo de alcohol?

Efectos del consumo de alcohol y respuestas de nuestro cuerpo

El alcohol es una sustancia que se consume a nivel social, de forma extendida, en prácticamente todo el mundo, desde hace cientos de años. La sensación de euforia y el efecto desinhibitorio asociados, pueden hacernos creer que se trata de una sustancia estimulante; sin embargo, el alcohol es un neurodepresor del sistema nervioso central.

Esto quiere decir que, progresivamente en el consumo, ciertas funciones cerebrales se van viendo afectadas, como veremos a continuación:

  • En una primera fase, afecta a las zonas externas del cerebro que controlan la autorregulación del comportamiento: la persona es más locuaz e impulsiva, porque se está inhibiendo la parte de su cerebro que controla los impulsos. Así, dejamos de ser directamente responsables de nuestros actos.
  • Si el consumo continúa, el alcohol alcanza zonas del cerebro más profundas, como las áreas encargadas del lenguaje y la motricidad, por lo que reduce notablemente la capacidad de comunicarnos con otras personas y la coordinación física. En esta fase es habitual encontrar síntomas como: mareos, náuseas, somnolencia, etc. Esto es una señal de que nuestro cuerpo está rechazando la sustancia.
  • Finalmente, si se continúa bebiendo, el alcohol alcanza zonas críticas del sistema nervioso, encargadas de funciones vitales. Es aquí cuando aparecen estados de inconsciencia, posiblemente seguidos de coma y pudiendo llegar a una parada cardiorrespiratoria.

Los efectos nocivos del alcohol se suelen encontrar en los casos que existen hábitos de consumo poco saludables, como la sobreingesta durante el fin de semana, o consumos cuyo objetivo es la evitación del malestar. Además, en estos casos, la tendencia de consumo aumenta, porque nuestro organismo genera tolerancia y síndrome de abstinencia:

  • Tolerancia: Ante la presencia continuada de la sustancia, nuestro organismo se habitúa a ella, y necesita dosis mayores para lograr los mismos efectos. No se debe confundir habituación con resistencia: aunque los efectos visibles tarden más en aparecer, los daños a corto, medio y largo plazo, se mantienen. Esto genera un problema: la persona bebe en exceso, pero no es consciente de ello.
  • Síndrome de abstinencia: Se produce cuando una persona que ha consumido alcohol en grandes cantidades, de forma continuada, deja de hacerlo. Los síntomas varían en función de cómo haya sido el consumo en el pasado: pueden ir desde la irritabilidad, sudoración y taquicardia en los casos leves, hasta el delirium tremens en casos más graves, que puede llegar a ser fatal. Si la persona ha tenido un consumo de alcohol muy elevado, suele ser necesario consultar con un médico, antes de cesar por completo el consumo de alcohol.

¿Cómo sé si mi consumo de alcohol es adecuado?

Hay una diferencia clara entre el uso de esta sustancia y el abuso, porque no todo el consumo de alcohol es perjudicial para la salud. Para responder a esta pregunta es necesario medir, primero, cuánto es el consumo de alcohol diario máximo para un adulto y, después, conocer qué situaciones favorecen un consumo responsable, y cuáles no.

Límite de alcohol diario recomendado:

La unidad más utilizada internacionalmente para medir el consumo de alcohol es la Unidad de Bebida Estándar (UBE): 1 UBE es equivalente a 10 gramos de alcohol puro. Según la OMS, el límite de consumo seguro para un hombre es de 3 UBES diarios (30 gramos), mientras que para una mujer es de aproximadamente 2 UBES diarios (20 gramos). Por encima de esas cifras, el consumo es de riesgo (suele hablarse de entre 30 y 60 gramos en hombres, y de entre  20 y 40 gramos en mujeres). Más de 60 gramos en hombres y 40 en mujeres se considera, claramente, un consumo perjudicial.

A continuación, la fórmula para calcular los gramos de alcohol ingeridos:

(C.C de alcohol x Graduación de alcohol x 0,8)/100

Ejemplo: Una botella de vino tiene 700 centímetros cúbicos de líquido y una graduación de 12,5. Así, aplicando la fórmula anterior: (700 x 12,5 x 0,8)/100, obtenemos un resultado de  70 gramos de alcohol puro.

Situaciones de consumo seguro:

Dejando a un lado la cantidad de alcohol ingerida, las personas cuyo consumo no es de riesgo, suelen beber cuando se sienten bien (disfrutando de una buena comida, del ocio con otros o en celebraciones); cuando no existe un problema con el consumo, el alcohol acompaña a un estado emocional positivo. No obstante, que una persona beba en estas situaciones, no quiere decir que esté exenta de riesgo, sino, solamente, que este es menor (aunque es necesario señalar, que existen otros factores mediando en esta ecuación).

Situaciones de consumo de riesgo:

Una  persona tiene más riesgo de tener dependencia al alcohol o un consumo perjudicial, si bebe cuando se siente mal: para evitar emociones desagradables como la tristeza y la ira, o para afrontar situaciones difíciles para ella.

Además, cuando la razón para beber es exclusivamente la búsqueda de la embriaguez, o cuando se bebe en situaciones en las que, habitualmente, las demás personas no lo hacen (por las mañanas, o cuando se está solo, por ejemplo), también existe un riesgo mayor de generar dependencia al alcohol, y hábitos de consumo poco saludables.

Efectos físicos y psicológicos del alcohol a largo plazo

  • Deterioro del sistema digestivo: concretamente, del hígado. La probabilidad de tener una patología hepática (hepatitis y cirrosis) es más de 10 veces superior, si el consumo de alcohol diario supera las 6 UBES. También aumentan las probabilidades de desarrollar úlceras en el sistema digestivo, debido a que se segrega más ácido por parte del estómago.
  • Hipertensión arterial: el aumento de la tensión por consumo de alcohol, es independiente de otros factores de riesgo (como el consumo de sal o tabaco). Este es un efecto especialmente grave si existen antecedentes de patologías cardíacas o cerebrovasculares.
  • Deterioro del sistema nervioso: también se ve gravemente afectado por el consumo excesivo de alcohol. Los efectos principales son: el deterioro de procesos cognitivos (atención y la memoria) y el aumento de disfunciones sexuales, como la impotencia.
  • Efectos en el estado psicológico: el abuso de alcohol está estrechamente relacionado con la sintomatología depresiva y ansiógena. Como explicamos anteriormente, las personas que están deprimidas pueden usar el alcohol como herramienta para disminuir su malestar, generando dependencia a la sustancia. Por otra parte, el abuso de alcohol también está relacionado con algunos cuadros de ansiedad específicos como la fobia social.

¿Tienes alguna duda?

Este artículo describe de forma general algunos patrones de abuso de alcohol y sus consecuencias; sin embargo, cada situación personal tiene características específicas y, por tanto, necesita medidas específicas.

Si tienes alguna duda al respecto o necesitas ayuda para afrontar una situación de consumo de alcohol, no dudes en contactarnos a través de nuestro e-mail o los botones de contacto, y te responderemos lo antes posible.

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