AGORAFOBIA Y COVID-19.

Desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19, se ha incrementado la aparición de ciertos miedos y preocupaciones que, en ocasiones, pueden limitar el día a día, provocando que, salir de casa, coger el transporte público o ir a la compra, se conviertan en una lucha diaria.

¿CÓMO PUEDO SABER SI ESTOY SUFRIENDO AGORAFOBIA?

La agorafobia, según los manuales diagnósticos, es un trastorno de ansiedad; estos se caracterizan por presentar dos emociones de forma intensa y duradera:

  • El miedo, definido como la respuesta ante una amenaza inminente, real o ficticia.
  • La ansiedad, definida como la respuesta ante la anticipación de una amenaza futura, real o ficticia.

Por supuesto, no siempre que experimentamos estos estados emocionales estamos sufriendo un trastorno de ansiedad. Todo depende de la intensidad, de la temporalidad y del resto de criterios, correspondientes a cada diagnóstico. 

Los trastornos de esta categoría se diferencian entre sí por los escenarios que provocan este malestar. En el caso de la agorafobia, el miedo y la ansiedad aparecen como consecuencia de la exposición a las siguientes situaciones:

  • Uso de transporte público: metro, tren, autobús, avión…
  • Estar en espacios abiertos: parques, plazas, puentes, estacionamientos…
  • Estar en sitios cerrados: tiendas, teatros, ascensores…
  • Hacer cola o estar en medio de una multitud.
  • Estar fuera de casa solo/a.

Estas emociones son desproporcionadas al peligro real que plantean las situaciones y al contexto, apareciendo de forma continuada durante, al menos, seis meses. 

Es habitual que se eviten estas situaciones debido a la idea de que, escapar podría ser difícil, o no podría disponerse de ayuda si aparecieran síntomas incapacitantes o embarazosos. Si no se evitan y/o se soportan requiriendo de la presencia de un acompañante, se resisten con miedo o ansiedad intensa.

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE SUFRIR AGORAFOBIA?

Este problema causa un gran malestar, además de un deterioro en varias áreas de funcionamiento, como la social, laboral, etc. En los casos más severos, puede motivar a que las personas que la padecen, se queden voluntariamente confinadas en su hogar y que dependan de los demás para, incluso, cubrir sus necesidades básicas.

Es habitual encontrar que, los individuos que tienen agorafobia, también tienen otra serie de dificultades asociadas: otros trastornos de ansiedad (fobias específicas o trastorno de pánico), trastornos del estado de ánimo, trastorno de estrés postraumático, consumo de drogas, etc.

¿QUÉ PUEDO HACER YO PARA ENCONTRARME MEJOR?

Es importante comprender los pensamientos, emociones y comportamientos que tienen lugar y que mantienen el problema. 

Para estudiarlos y reconocerlos, puedes realizar un pequeño diario o autorregistro, en el que te animamos a apuntar los siguientes datos:

  • Descripción de la situación que te ha provocado malestar.
  • ¿Qué pensamientos han aparecido?
  • ¿Qué emociones has notado?
  • ¿Cuál ha sido tu comportamiento?

Este ejercicio ayuda, principalmente, a entender cómo funcionas, cómo estás actuando y dónde debes tener más cuidado o poner atención, a la hora de regularte.

Una vez que hayas hecho este pequeño estudio varias veces, puedes apuntar las situaciones que te provoquen ansiedad, de menor a mayor

Por ejemplo, si tu mayor miedo es montarte en el metro, podrías escribir:

  • Llegar a la boca de metro.
  • Picar el billete.
  • Llegar al andén.
  • Subirme en el metro.
  • Quedarme en el metro una parada.
  • Quedarme en el metro tres paradas.

Una vez tengas este listado hecho, intenta exponerte a estas situaciones, paso a paso. Puedes apoyarte en un acompañante al principio y, a medida que te vayas encontrando más fuerte y con más confianza, puedes hacerlo de forma autónoma.

Es importante señalar que este tipo de ejercicios son complicados de realizar correctamente sin la orientación de un profesional, que pueda aconsejar específicamente, en función de cada caso, cuál es la forma de intervención más adecuada.

¿QUÉ TERAPIAS EXISTEN PARA ABORDAR ESTE PROBLEMA?

Las terapias que han obtenido mejores resultados son: 

  • La psicológica, a través de la adquisición de técnicas y estrategias que ayudan a gestionar los síntomas y a adquirir independencia.
  • La farmacológica, a través del uso de antidepresivos (ISRS), como la fluoxetina o la sertralina, y de ansiolíticos, como las benzodiacepinas.

Es habitual que se realice una terapia conjunta, utilizando la psicología y la farmacología para encontrar mejores resultados en un menor tiempo. Es importante indicar que, si solo se sigue un tratamiento médico, se observa una alta tasa de recaídas cuando se retira la medicación.

Es poco probable que las personas que padecen agorafobia se recuperen de forma espontánea y que sus síntomas desaparezcan simplemente con el tiempo; por ello, es importante buscar ayuda profesional, con el fin de progresar y vivir de forma saludable.

Si te has sentido identificado/a con este artículo y quieres dar el paso de iniciar un acompañamiento psicológico, puedes contactar con nosotros; estaremos encantados de acompañarte en tu proceso.

“Evitar las situaciones en las cuales podrías cometer errores, puede ser el mayor de todos tus errores.” Peter McWilliams.

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