10 razones por las que reconciliarte con el conflicto

Solemos asociar el conflicto con algo negativo. Enfrentarnos a la resolución de un problema no es una tarea fácil y, con frecuencia, tendemos a evitar las situaciones negativas y/o difíciles. 

En este artículo hemos recopilado una lista de 10 razones por las que no hemos de evitar un conflicto; incluso, añadimos algunas formas de aprender de ello y otros aspectos positivos.

  1. El conflicto es natural 

En cualquier época, situación o relación existen o han existido los conflictos. Es ese “algo” que la naturaleza nos envía como pista de que debemos resolver un problema. Reconocer el conflicto como algo frecuente, conocido y común entre nosotros/as nos permitirá aceptar de una forma mucho más sana su existencia. 

Cuando hablamos de que es algo natural, significa que 

  1. El conflicto es necesario

Los seres humanos somos seres sociales y dentro de cada grupo, surgen los conflictos porque los necesitamos para avanzar. Dentro de una sociedad, también hay interrelaciones que igualmente necesitan del conflicto para construirse. ¿De qué forma se puede resolver un problema sin saber que se tiene? Necesitamos del conflicto para identificar el problema. 

¿Qué ocurre cuando sabemos que existe un conflicto que necesitamos resolver? Nos damos cuenta de que 

  1. Con conflicto hay aprendizaje

Y por tanto, el avance como seres humanos y como sociedad depende, en gran medida, de los aprendizajes que seamos capaces de adquirir y utilizar. A veces, podemos percibir diferencias entre posturas, valores, ideales o formas de entender la vida; eso sólo significa que hay mucho por aprender porque no sólo hay un camino posible, sino que hay muchos caminos correctos.

Cuando ampliamos nuestro horizonte y aprendemos que tras un conflicto podemos crecer como personas, e incorporar en nuestra rutina esos aprendizajes, también aprendemos que hay cosas con las que estamos más de acuerdo que con otras; de esta misma forma, yéndonos más a los extremos, hay cosas que nos pueden  doler y que nos gustaría cambiar drásticamente.  Podemos asumir que 

  1. El conflicto nos permite poner límites

con el fin de configurar las relaciones que mantenemos con los demás. Es muy importante fijar los límites con los que nos gusta que nos traten, y aceptar también los límites que las demás personas decidan ponernos, ya que, conociendo nuestras fortalezas, debilidades y límites, las relaciones, o incluso los conflictos, serán mucho más cómodos, porque ambas partes nos sentiremos respetadas y comprendidas.

  1. El conflicto te permite conocerte y conocer a los demás 

El autoconocimiento es de gran ayuda para el crecimiento personal, pero también lo es para aprender a comunicarse de una forma sana con los demás. Conocer cómo reaccionas ante un conflicto o dónde están tus límites, puede facilitar mucho la comprensión para tu interlocutor y viceversa.

Entre los mayores enemigos del conflicto destacamos la falta de comunicación, los malentendidos o la comunicación poco efectiva. Conociéndonos a nosotros/as mismos/as y a los demás, sabremos identificar mucho mejor estos factores para poder evitarlos y conseguir extraer esta quinta razón por la que reconciliarse con el conflicto. 

De todo esto, es clave darse cuenta de que lo que obtenemos en todos los casos donde hay conflicto es, que

  1. El conflicto es información útil 

Con todas estas razones, extraemos que, de cada conflicto, siempre hay información que recibimos, bien por parte de los demás, de la relación o incluso de nuestras propias emociones. 

Al igual que el conflicto es la forma en la que la naturaleza nos avisa de que algo no marcha bien entre dos partes, las emociones son la información que recibimos, de que hay algo que nuestro cuerpo quiere que sepamos. Entender un conflicto desde nuestra reacción emocional, nos ofrece

  1. Aprender a gestionar tus emociones a través del conflicto 

La Inteligencia Emocional es una de las inteligencias que podemos aplicar a numerosas situaciones. Saber percibir nuestras emociones, comprenderlas, facilitarlas y, por último, regularlas, es el aprendizaje que todo ser humano debe perseguir. Con estas cuatro fases incluidas en el modelo de Mayer y Salovey, vamos a entender por qué el conflicto es importante.

Cuando se trata de percibir, sabernos molestos es el primer paso dentro de la Inteligencia Emocional, para comprender las bases de un conflicto y de nuestras reacciones. Es interesante analizar en qué puntos hay discordia, y saber qué emociones estamos sintiendo ambas partes. Dentro del conflicto, puede surgir un amplio abanico de emociones, tanto agradables, como desagradables.

Lo fundamental aquí, es comprender que no hay unas emociones buenas y otras malas, sino que todas ellas están para aportar información, y permitirnos mejorar la relación con nosotros/as mismos/as y con los demás.  

  1. El conflicto es una forma de comunicación 

Aprendiendo del conflicto, entendiendo la información que nos facilita, y gestionando las emociones que lo engloban, encontramos que, aparte de las 7 razones anteriores por las que el conflicto no debe ser un enemigo, está la importancia de su función comunicativa. Cuando nace un conflicto, nace la necesidad de resolverlo, al igual que la comunicación, nace también de la necesidad de transmitir información a los demás. Por tanto, esta forma de comunicación nos lleva a poder afirmar que 

  1. El conflicto nos lleva a la mediación y/o negociación 

Cuando dos o más partes necesitan algo común, se necesitan también entre sí para conseguirlo. Nos basamos en esta premisa para concluir, en esta novena razón, que el conflicto nos permite hacer realidad esa necesidad, porque la resolución del mismo es el objetivo común. Gracias a poder 

  • Aceptar el conflicto (1)
  • Ver la necesidad común (2)
  • Aprender que existe y que (3)
  • Es importante poner límites para (4)
  • Conocerse y conocer a los demás (5)
  • La información que extraemos nos permite (6)
  • Mejorar nuestra Inteligencia Emocional (7)
  • Y nuestras habilidades de comunicación porque (8) 
  • Buscamos una negociación para (9)
  1. Conseguir el acuerdo 

Cuando te sientas incómodo/a ante un conflicto, recuerda este artículo, e identifica dónde están tus preferencias, emociones, límites, habilidades de comunicación. También, hasta qué punto es un conflicto que se ha aceptado y hacia qué camino queréis orientar el acuerdo. En cualquiera de los casos, podrás pedir ayuda a un mediador o mediadora que os facilite el proceso. 

“El reconocimiento de que algo es necesariamente como es, origina una especie de libertad; una vez que se reconoce eso, se aprende cómo se debe actuar.” Gregory Bateson.

“…propongo ver nuevamente a las negociaciones como una tarea de resolución de problemas, en la cual una de las soluciones puede ser la identificación de un problema común”. Heinz von Foerster. 

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